sábado, 30 de julio de 2016

Yo

Seamos nada, seamos todo o permanezcamos indiferentes. Lo peor de todo es pensar que no hemos hecho lo que hemos querido. Pagaría con tiempo, dinero o lo que sea, por preguntarle a mis seres queridos que ahora no están que hubieran hecho con un sólo segundo más de sus vidas. Así que en este momento de mi vida me planto, veo mis cartas y las muestro, no tengo miedo. Sólo quiero querer lo que quiero, pero es difícil saber si haciendo lo que queremos no hacemos daño a los demás. Ante esa dificultad, prefiero mostrarme egoísta. Opto por amar sin condición, no quiero ataduras ni reglas. Quien me quiera como soy, que lo haga a quemarropa y el que no me quiera, también. Quiero que los míos sean ellos mismos a toda costa, sobre todo mis hijos. Siempre hay edad para equivocarse y siempre hay edad para rectificar. Así que amaré lo que hago y a aquellos a los que desee amar, sin cortapisas y que el karma me castigue si me equivoco.

sábado, 19 de diciembre de 2015

2015 - Mi año catártico

Catarsis. Purificación. Limpieza. Purga. El 2015 ha sido para mí el año del reencuentro conmigo misma. El conocerme tanto que a veces me ha dado hasta miedo. Dejar atrás viejos traumas, minimizar lo máximo, volver a mirarme desnuda delante del espejo y gustarme, quererme y sentirme libre. El año de transformar lo malo en bueno. Encontrar sentido a las simples cosas de la vida, a luchar por cosas posibles y conseguirlas. Henchirme de fuerza, aunque confieso que en este punto he "chupado rueda". Me coloqué a rebufo de excepcionales mujeres: mi madre, mis hermanas... Verdaderas heroínas de la vida simple. Agradecer los momentos trascendentes y los intrascendentes. Atrapar mis pechos con mis manos, cada vez mas preciosamente presos de la gravedad  y pensar: esto es lo que tengo, esto es lo que soy. Admirar los pliegues de mi piel y amarlos. Sentarme en el sofá y contemplar mis preciosas creaciones, mis 3 tesoros y sentir que no lo hago del todo mal. Agradecer todo tanto que es imposible encontrar palabras de agradecimiento. Y pensar que algo bueno he debido hacer en una vida anterior, porque en esta vida me han dado muchos premios. No sé quién fui, no se qué fui, pero ahora estoy recogiendo las mieles y me gusta. Gracias 2015, por enseñarme a reconocer la realidad y saber gestionarla, por enseñarme a ponerle un bonito final a las cosas por feo que sea el principio y por todo el amor que has puesto a mi alrededor, que a veces me abruma y me descontrola. Este es el año de dar gracias. Sin tapujos.

jueves, 13 de agosto de 2015

No Way!

Ni se te ocurra...

No te vayas. Ni se te ocurra irte. A veces uno no sabe lo importante que es para los demás. Yo te lo digo. Eres súper importante. No te vayas, por favor. Apalanca todo tu ser en este mundo, agárrate con uñas y dientes. Por favor, no te vayas. Te necesitamos. Es duro decir estas palabras, pero es cierto, te necesitaremos siempre. No importa cuánto me pierda, tú siempre eres mi faro. No importa cuánto me equivoque, tu eres mi acierto. No importa cuánto no me quiera, tú eres mi amor eterno. Mami, dale caña, esto no es nada, sólo una prueba más, dale caña como tú sólo sabes. Te quiero. Lucha. Vive. No abandones y dame un nuevo fin de año...

viernes, 17 de abril de 2015

Siete segundos

U
   Siete segundos es lo que un ser humano tarda en tomar conciencia de que ha llegado a este mundo, según los estudios. 
   Antes de todo esto, sólo existe la soledad y el silencio. Una bendita soledad y un silencio reconfortante. Después de eso llega la vida, llena de bullicio, de ruido... de vida.
   Siempre he tenido una vida bulliciosa. Soy la más pequeña de nueve hermanos y madre de tres hijos. La soledad no suele ser mi compañera y el silencio, menos. Es difícil echar de menos lo que nunca hemos tenido, pero a veces, vivimos experiencias que nos retrotraen a momentos que sólo el inconsciente recuerda.
   Esta noche he caminado mucho y sola, con un único compañero: el sonido del mar. He sido capaz de cerrar los ojos y andar durante siete segundos sin abrirlos, en soledad, en silencio, reconfortada con el tenue rumor del ir y venir de las olas. Entonces, he tomado conciencia de mi vida, perfectamente imperfecta y completamente incompleta. Mi preciosa vida. Si mañana me fuera, podría decir que completé mi ciclo, porque puede que no me acuerde de mis primeros siete segundos, pero sí de estos que acabo de vivir.

viernes, 6 de febrero de 2015

El ring de la vida

A mis hijos


A veces la vida nos besa en la boca... y otras nos la parte. Eso es un hecho indiscutible. Lo mejor de todo es que, cuando nos la parte, tenemos la virtud de hacer como los grandes boxeadores después de un buen asalto, nos levantamos aturdidos, nos tambaleamos un poco, retomamos verticalidad y conciencia y ya estamos preparados para el siguiente.

El martes de esta semana he librado un duro asalto en un ring de los más difíciles, de los de alta competición: en el cuadrilátero de mi hogar. El miércoles aún andaba aturdida, el jueves me tambaleaba, pero el viernes retomé verticalidad y conciencia, y en estos momentos me encuentro apta para cualquier otro asalto. La batalla fue dura y el golpe fue directo a mi conciencia y se extendió como una onda expansiva hasta el corazón. 

Esta batalla comenzó hace tiempo, cuando la adolescencia llamó a la puerta de mi casa por primera vez, pero se ha recrudecido en el último semestre. Mi contrincante se ha hecho grande y fuerte, y para las aguerridas luchadoras como yo, eso, más que darme miedo, me crece, porque me hace aprender. De hecho, el fin de esta batalla que libro no es otro sino el que mi contrincante se vuelva aún más grande y más fuerte, aunque sólo se dará cuenta cuando libre sus propias batallas, en sus propios rings.

Mientras transitaba por el proceso lógico que va desde el impacto hasta recobrar la consciencia, he vivido en una montaña rusa de sentimientos encontrados: amor-odio, firmeza-debilidad, convicción-inseguridad... Afortunadamente, al igual que en las atracciones, ese viaje no ha durado mucho y mis sentimientos han vuelto a tocar tierra. 

Bien es cierto que, tras el asalto, han aparecido en mí heridas en partes invisibles, que seguro cicatrizarán, pero no es menos cierto que han dejado conocimientos, nuevos y frescos, sobre mi contrincante.

Lo mejor de todo, es ver cómo ha luchado, que no se ha quedado sentado en una esquina del cuadrilátero con miedo a salir, que se ha mostrado fuerte y valiente. Que ambos hemos tenido un excelente movimiento de piernas, nos hemos esquivado, nos hemos golpeado y aunque parezca mentira, ambos hemos ganado.

Sólo deseo que en resto de los rings de su vida libre sus asaltos con la misma valentía y que luche con inteligencia, aprendiendo de los contrarios, aprovechando sus movimientos y respetándolos e incluso admirando las virtudes que éstos puedan tener. Cuando tome conciencia de lo fuerte que es, verá que tendrá un público entregado y si pone empeño en extraer la esencia de cada batalla, cada vez será todo más fácil.

Muero por que recuerde que aquellos que nos hacemos a nosotros mismos tenemos más trabajo, pero también mayor regocijo. No siempre es necesario un entrenador, a veces, nuestros contrincantes nos brindan los mejores conocimientos.

Ahora sólo me queda curarme de esta batalla, seguir aprendiendo, amando hasta la muerte a mi bello contrincante y creer que este asalto y los que quedan por venir, le hagan fuerte y listo, y que no tenga dudas de que aquí estaré para librar con él mil batallas más, si fuera necesario.

miércoles, 28 de enero de 2015

La Reina de Corazones.



"A mi madre"




Érase y es, de una reina que nació pobre, creció pobre y seguramente, morirá pobre.  La dotó la naturaleza con dos preciosos dones: una gran inteligencia alejada de números y letras y una capacidad de amar infinita. Durante el transcurso de la vida de esta bella reina, destino y naturaleza se aliaron, haciéndole pasar por una serie de pruebas difíciles, desde bien pequeña, que desarrollaron en ella una fuerza interior sin parangón, de la que ella no ha sido consciente nunca, sólo perceptible para todos los que la rodeaban.

Transcurrido los años desde su nacimiento, cuando la reina alcanzó su lozanía, se cruzó en su camino un elfo, travieso y picarón, dulce a veces y amargo otras, pero que conquistó su corazón y poco a poco toda su existencia.

Fue tras la unión con el pícaro elfo, cuando la reina usó su infinito poder de amar e hizo el mejor presente que, para ella, podía retornarle a la naturaleza: 9 hermosos seres, a los que impregnó de todo su ser y a los que confirió unas magníficas capacidades, que debían cuidar y desarrollar a lo largo de su estancia en la tierra.

La reina, generosa como es ella, en una primera explosión de amor, engendró a dos seres que compartieron su seno para venir al mundo al mismo tiempo. Varón y hembra, débiles a simple vista pero fuertes de corazón, casi como una extensión de ella misma, a los que les regaló la capacidad de reunión y organización, para que pudieran hacer pequeñas grandes cosas.

Luego fueron viniendo los 7 restantes, más con prisa que con pausa, pero todos ellos en un perfecto orden y con unas maravillosas cualidades y capacidades, que los hacían diferentes y únicos.

La tercera criatura, hembra, recibió la entrega y el tesón, la cuarta, hembra también, recibió la dulzura, candidez y unas alas, quizás por eso decidió que esta tierra no era suficiente para ella y partió pronto, no sin antes dejar aquí a dos ángeles de luz, que prosiguieran el camino terrenal en su lugar. El quinto fue un varón, bien parecido y de aspecto fornido, pero con una sensibilidad tan grandiosa, que a veces le hace ser hermosamente frágil. La sexta criatura, hembra, cobró el bello don de la paciencia y la fuerza que otorga la capacidad de sacrificio. El séptimo fue de nuevo un varón, que siempre anduvo de puntillas por el mundo, como buen curioso y que recibió una imaginación sin límites. La octava, una hembra de armas tomar, fue dotada con el espíritu del inconformismo y de la lucha.  Y la novena, hembra también, no trajo un don específico, pero recibió el mejor regalo pensado, que no fue entregado esta vez por la reina, sino por las anteriores criaturas creadas por ella: el tiempo, los conocimientos, el amor y una pequeña parte del espíritu de cada uno de ellos.

En el ocaso de su vida terrenal, la reina, humilde, a veces mira atrás y se ve insignificante, se pregunta si su paso por esta vida habrá servido de algo, sin darse cuenta que cada uno de sus actos ha sido una hermosa dádiva. Que ha sabido gestionar como nadie los dones que la naturaleza y el destino le otorgaron, y ese es el mejor de los agradecimientos para con ellos.

Ahora les toca a esos seres que ella engendró, emularla, aprovechando y disfrutando esas cualidades recibidas, sacando el máximo partido de ellas, como simple acto de amor y gratitud.

Pero esas serán ya otras historias, otros bonitos relatos, que habrán de ser contados con el transcurrir del tiempo.

martes, 27 de enero de 2015

Maneras de vivir

"La loca que corre" 
Pues ahí me encuentro, corriendo como una loca dentro de lo que mis capacidades físicas me dejan, así que corro con locura media / baja. Pero, ¿que es eso que se dibuja en mi cara?...-Fácil: una sonrisa. Exacto, esa sonrisa pícara y a la vez de agradecimiento a la persona que me está echando la foto. Ahí me siento bien, muy bien, cansada pero bien, es un cansancio placentero, parecido al que se tiene después de haber estado amando y retozando durante un buen rato. Si le intento dar una explicación científica, diría que son las endorfinas que mi hipófisis lanza a raudales e inundan mi cuerpo cuando corro, pero prefiero quedarme con una idea un poco más bucólica y pensar que es simplemente un momento de felicidad, de esos que atesorarías en una cajita, que cerrarías con un candado débil guardado por una llave minúscula y casi inútil. Esa cajita que a veces ni te acuerdas que tienes, pero que cuando la encuentras, te lleva a buscar esa llavecita desesperadamente, hasta que das con su paradero. Entonces la abres y revives el momento como si se hubiera producido en ese instante.

Así que después de vivir estas sensaciones tan maravillosas, no puedo sino repetir este tipo de experiencias, que me cansan y me descansan por igual, tanto me cansan el cuerpo como me descansan el alma. Y esto forma una parte importante de la manera de vivir que he elegido. Cuando releo esta última frase, me sonrío, así que debe ser una buena elección.