viernes, 17 de abril de 2015

Siete segundos

U
   Siete segundos es lo que un ser humano tarda en tomar conciencia de que ha llegado a este mundo, según los estudios. 
   Antes de todo esto, sólo existe la soledad y el silencio. Una bendita soledad y un silencio reconfortante. Después de eso llega la vida, llena de bullicio, de ruido... de vida.
   Siempre he tenido una vida bulliciosa. Soy la más pequeña de nueve hermanos y madre de tres hijos. La soledad no suele ser mi compañera y el silencio, menos. Es difícil echar de menos lo que nunca hemos tenido, pero a veces, vivimos experiencias que nos retrotraen a momentos que sólo el inconsciente recuerda.
   Esta noche he caminado mucho y sola, con un único compañero: el sonido del mar. He sido capaz de cerrar los ojos y andar durante siete segundos sin abrirlos, en soledad, en silencio, reconfortada con el tenue rumor del ir y venir de las olas. Entonces, he tomado conciencia de mi vida, perfectamente imperfecta y completamente incompleta. Mi preciosa vida. Si mañana me fuera, podría decir que completé mi ciclo, porque puede que no me acuerde de mis primeros siete segundos, pero sí de estos que acabo de vivir.