sábado, 19 de diciembre de 2015
2015 - Mi año catártico
Catarsis. Purificación. Limpieza. Purga. El 2015 ha sido para mí el año del reencuentro conmigo misma. El conocerme tanto que a veces me ha dado hasta miedo. Dejar atrás viejos traumas, minimizar lo máximo, volver a mirarme desnuda delante del espejo y gustarme, quererme y sentirme libre. El año de transformar lo malo en bueno. Encontrar sentido a las simples cosas de la vida, a luchar por cosas posibles y conseguirlas. Henchirme de fuerza, aunque confieso que en este punto he "chupado rueda". Me coloqué a rebufo de excepcionales mujeres: mi madre, mis hermanas... Verdaderas heroínas de la vida simple. Agradecer los momentos trascendentes y los intrascendentes. Atrapar mis pechos con mis manos, cada vez mas preciosamente presos de la gravedad y pensar: esto es lo que tengo, esto es lo que soy. Admirar los pliegues de mi piel y amarlos. Sentarme en el sofá y contemplar mis preciosas creaciones, mis 3 tesoros y sentir que no lo hago del todo mal. Agradecer todo tanto que es imposible encontrar palabras de agradecimiento. Y pensar que algo bueno he debido hacer en una vida anterior, porque en esta vida me han dado muchos premios. No sé quién fui, no se qué fui, pero ahora estoy recogiendo las mieles y me gusta. Gracias 2015, por enseñarme a reconocer la realidad y saber gestionarla, por enseñarme a ponerle un bonito final a las cosas por feo que sea el principio y por todo el amor que has puesto a mi alrededor, que a veces me abruma y me descontrola. Este es el año de dar gracias. Sin tapujos.
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