sábado, 11 de junio de 2022

Y ME CAYÓ EL MEDIO SIGLO


Madre mía qué paseíto más movidito, oye. Desde luego que no he tenido tiempo de aburrirme en estos 50 años. Desde el inicio ya se intuía que mi vida sencillita no iba a ser. Ser la más pequeña de 9 hermanos es garantía de grandes vivencias, os lo digo yo. Pero yo solita me he encargado de ponerle varios “loopings” a esta montaña rusa de la vida. Qué cosa tan curiosa, pero creo que he convertido la zona fuera de control en mi zona de control, no sabría explicar.

Muchas veces y cuando digo muchas lo digo con el pleno convencimiento de la cantidad, miro a mi alrededor y pienso cómo han ocurrido tantísimas cosas en “tan poco tiempo”. Sobre todo, cuando miro a mis hijos que son ya hombres y todavía no entiendo cómo me pude convertir en madre de 3, cuando en realidad me sigo sintiendo “La Evi”.

Eso sí, de amor y cariño he recibido toneladas durante todo este tiempo, soy una puñetera afortunada en ese aspecto. Ni qué decir tiene que a todo el mundo no le he gustado y solo espero que nadie me odie demasiado, pero el recorrido sería muy aburrido sin yin y yang.

Me he reinventado tantas veces que creo que he perdido la cuenta. Sin ir más lejos este año, después de los fatídicos años COVID, he tenido la oportunidad de comenzar (a mi edad) a trabajar en otro estudio de arquitectura y debo confesaros que me está dando la vida. Volver a trabajar con gente joven, preciosa, encantadora y con ganas es un subidón. A veces me siento como si me recargara de juventud por ósmosis junto a ellos. Otro premio que me ha dado la vida.

Estoy en un punto de mi vida en que a veces me siento una vieja novata y otras una joven avanzada. Estos 50 me están volviendo más loca de lo que estoy.

Pero aquí estoy, inmensamente segura de mí misma, con la sensación de tener la sartén por el mango y orgullosa de los tesoros, muy lejos de lo material, que he ido acumulando.

Y como siempre, dando GRACIAS en mayúsculas a los que me habéis hecho este camino tan fácil y tan difícil por momentos, porque las personas somos el resultado de vivencias y sentimientos. Y esta Eva que hoy alcanza el medio siglo, ha sido moldeada con mucho amor, cariño, perseverancia, lágrimas, dolor, fracasos y logros en mayor o menor medida.

Ahora toca seguir creciendo y asumiendo que el camino que tengo delante quizás tenga que recorrerlo con más paciencia, recordarme continuamente que me tengo que cuidar, que la vida solo es una, que no hace falta ser perfecta y permitirme ser más lenta o menos eficiente en ciertos aspectos y no pasará nada, porque intentaré seguir siendo igualmente feliz.

AMIGOS, os quiero.

FAMILIA, os adoro.


domingo, 20 de diciembre de 2020

A mis queridos Reyes Magos

 


Queridos Reyes Magos:

A estas alturas del año, aún no sé decirte si este año ha sido "x%jffgh#?$ldj" o en realidad ha sido el mejor año de mi vida. Sí puedo asegurar que ha sido uno de los más intensos y desestabilizantes que he conocido en los últimos 20 años de mi existencia.

Durante este año he podido volver a disfrutar durante días y días a mi familia unida bajo el mismo techo, a ratos disgustados por la situación y a ratos felices por la situación.

He perdido la tranquilidad laboral, he visto cómo, uno a uno, mis compañeros de trabajo han ido desapareciendo del lugar que hemos compartido durante años y me he sentido débil en ese mismo espacio muchos momentos. He tomado conciencia de la necesidad de reiniciar mi mente, de darle al reset repetidas veces y comprender que, a pesar de estar viviendo una época convulsa, me tocaba inventarme de nuevo, OTRA VEZ.

A veces me sorprendo a mí misma, cuando creo que ya no tengo fuerzas, de repente vienen a mí en hordas y soy capaz de pasar de la nada al todo y es aquí cuando, en realidad, veo que me gusta la caña y disfruto de cada pequeño sufrimiento que me supone alcanzar mis metas.

Así que así me veo, en plena pandemia y empezando de nuevo, mi PROYECTO, mi negocio y súper bien acompañada. Siempre a mi lado mi mitad, mi compañero de viaje, mi Antonio y por supuesto, mis orgullos, mis hijos.

Ahora ando en esa montaña rusa de emociones que suponen los inicios, que a veces nos asusta hasta casi paralizarnos y a veces nos hace movernos a la velocidad de la luz, llenos de adrenalina, esa que producen los sueños que se quieren materializar.

He ahí mi dualidad, a este año no sé si odiarlo o amarlo, porque en realidad, le debo el traerme de nuevo sentirme intensamente viva. También he comprobado lo fuerte que son mis hijos, han afrontado esta situación de una manera estoica y a pesar de los miedos internos que supongo han debido vivir, han sabido sacarle el máximo provecho. Han sido respetuosos con las reglas en todo momento, a veces incluso más que yo misma. Me ha sorprendido la madurez que han adquirido y les tengo que agradecer el amor que me han dado en los momentos más difíciles.

Así que, queridos Reyes Magos, para ellos pido que cada año se den más cuenta de las grandes personas en la que se están convirtiendo y que cada día practiquen más y más la empatía, para que sepan los beneficios de ponerse en el lugar de los demás y entiendan que es el ingrediente secreto de llegar a ser adultos felices. Listos ya son, así que no tengo duda de que alcanzarán todo lo que se propongan.

Y, por mi parte, pido saber aceptar a mis hijos como son y que me ayudéis a mirar desde la barrera sus decisiones y saltarla sólo en el caso de que ellos me lo pidan. Que me entere de una vez por todas que Mateo no quería su anterior nombre y ya es un hombre, que David es un visionario de él mismo y que Hugo no tenga ningún miedo de ser como es.

Para mi Antonio pido que siga siendo él, que de verdad meta mano a esos sueños que tiene, que disfrute de sus hobbies y que los desarrolle, que se dé cuenta del magnífico captador de imágenes y recuerdos que es y que aprenda a darle a cada cosa la importancia que se merece, para que gane en tranquilidad y felicidad.

Y todos estos deseos siempre es bueno completarlos con menudencias materiales que también nos hacen felices, sobre todo el momento de abrir los paquetes, porque no importa cuántos años tengamos, esa sensación de conocer lo que está envolviendo ese papel de colores chillones es lo PUTOMÁS. Así que, quiero estas cositillas, jejeje:

-          Colonia Noa de Cacharel.

-          Un teclado ruso para el ordenador.

-          Barra de dominadas (para estirarme el cuerpito serrano)

-          Zapatos de charol cómodos (nº 40) 

-     Un frigorífico pequeño para mi nuevo local (me encanta el tipo vintage, pero si no es posible, uno normalito al que le pondremos algún vinilo chulo)

Espero haber portado lo suficientemente bien este año y os espero con muchos nervios, como siempre.

Os mando besitos y abrazos, de esos de los de antes del coronavirus.

Eva (Evi para los que me quieren mucho)

San Pedro de Alcántara, 20 de diciembre de 2020.


viernes, 12 de mayo de 2017

El jardín de Inés

El jardín de Inés


   Érase una vez una bonita pareja, que vivía en una ciudad sin mar, justo en el centro de un cercano país. 

  Él era un joven hombre de bien, un gran hombre en todos los sentidos, que derramaba amistad allá por donde iba. Ella era una bella y delicada joven, cariñosa y familiar, enamorada de las cosas bellas y con pasión por las flores.

  Sin duda, estaban destinados el uno al otro. El amor fue pícaro con ellos, se infiltró en sus corazones en forma de amistad, pero poco a poco fue desplegando sus fuerzas y los atrapó sin vuelta atrás.

  Era inevitable que se unieran, porque hay fuerzas que son imparables y lo celebraron en un sitio de ensueño, lleno de flores, como ella siempre soñó.

  Y la naturaleza, en agradecimiento, les obsequió con el más bonito de todos los ramilletes jamás pensados. Dos pequeñas flores brotaron del vientre de la bella joven, después de los cuidados del mejor de los jardineros, su joven amado. Un lirio y una rosa, predestinados a crecer juntos, con fragancias bien distintas, pero ambas embriagadoras.

  Pronto descubrieron que las flores son delicadas, unas más que otras, pero era tan gratificante verlas crecer que aprendieron a amar las delicadezas de cada una de ellas y esto le unió aún más.

  Es por eso, que el cielo y la naturaleza se han aliado para proveerles de luz y energía, que seguro sabrán utilizar para disfrutar de ese precioso pero difícil trabajo de hacer crecer a algo tan delicado.

  Y los que pasamos de puntillas, lejos pero cerca, cerca pero lejos, seguro disfrutaremos también de asomarnos a su precioso jardín.

sábado, 30 de julio de 2016

Yo

Seamos nada, seamos todo o permanezcamos indiferentes. Lo peor de todo es pensar que no hemos hecho lo que hemos querido. Pagaría con tiempo, dinero o lo que sea, por preguntarle a mis seres queridos que ahora no están que hubieran hecho con un sólo segundo más de sus vidas. Así que en este momento de mi vida me planto, veo mis cartas y las muestro, no tengo miedo. Sólo quiero querer lo que quiero, pero es difícil saber si haciendo lo que queremos no hacemos daño a los demás. Ante esa dificultad, prefiero mostrarme egoísta. Opto por amar sin condición, no quiero ataduras ni reglas. Quien me quiera como soy, que lo haga a quemarropa y el que no me quiera, también. Quiero que los míos sean ellos mismos a toda costa, sobre todo mis hijos. Siempre hay edad para equivocarse y siempre hay edad para rectificar. Así que amaré lo que hago y a aquellos a los que desee amar, sin cortapisas y que el karma me castigue si me equivoco.

sábado, 19 de diciembre de 2015

2015 - Mi año catártico

Catarsis. Purificación. Limpieza. Purga. El 2015 ha sido para mí el año del reencuentro conmigo misma. El conocerme tanto que a veces me ha dado hasta miedo. Dejar atrás viejos traumas, minimizar lo máximo, volver a mirarme desnuda delante del espejo y gustarme, quererme y sentirme libre. El año de transformar lo malo en bueno. Encontrar sentido a las simples cosas de la vida, a luchar por cosas posibles y conseguirlas. Henchirme de fuerza, aunque confieso que en este punto he "chupado rueda". Me coloqué a rebufo de excepcionales mujeres: mi madre, mis hermanas... Verdaderas heroínas de la vida simple. Agradecer los momentos trascendentes y los intrascendentes. Atrapar mis pechos con mis manos, cada vez mas preciosamente presos de la gravedad  y pensar: esto es lo que tengo, esto es lo que soy. Admirar los pliegues de mi piel y amarlos. Sentarme en el sofá y contemplar mis preciosas creaciones, mis 3 tesoros y sentir que no lo hago del todo mal. Agradecer todo tanto que es imposible encontrar palabras de agradecimiento. Y pensar que algo bueno he debido hacer en una vida anterior, porque en esta vida me han dado muchos premios. No sé quién fui, no se qué fui, pero ahora estoy recogiendo las mieles y me gusta. Gracias 2015, por enseñarme a reconocer la realidad y saber gestionarla, por enseñarme a ponerle un bonito final a las cosas por feo que sea el principio y por todo el amor que has puesto a mi alrededor, que a veces me abruma y me descontrola. Este es el año de dar gracias. Sin tapujos.

jueves, 13 de agosto de 2015

No Way!

Ni se te ocurra...

No te vayas. Ni se te ocurra irte. A veces uno no sabe lo importante que es para los demás. Yo te lo digo. Eres súper importante. No te vayas, por favor. Apalanca todo tu ser en este mundo, agárrate con uñas y dientes. Por favor, no te vayas. Te necesitamos. Es duro decir estas palabras, pero es cierto, te necesitaremos siempre. No importa cuánto me pierda, tú siempre eres mi faro. No importa cuánto me equivoque, tu eres mi acierto. No importa cuánto no me quiera, tú eres mi amor eterno. Mami, dale caña, esto no es nada, sólo una prueba más, dale caña como tú sólo sabes. Te quiero. Lucha. Vive. No abandones y dame un nuevo fin de año...

viernes, 17 de abril de 2015

Siete segundos

U
   Siete segundos es lo que un ser humano tarda en tomar conciencia de que ha llegado a este mundo, según los estudios. 
   Antes de todo esto, sólo existe la soledad y el silencio. Una bendita soledad y un silencio reconfortante. Después de eso llega la vida, llena de bullicio, de ruido... de vida.
   Siempre he tenido una vida bulliciosa. Soy la más pequeña de nueve hermanos y madre de tres hijos. La soledad no suele ser mi compañera y el silencio, menos. Es difícil echar de menos lo que nunca hemos tenido, pero a veces, vivimos experiencias que nos retrotraen a momentos que sólo el inconsciente recuerda.
   Esta noche he caminado mucho y sola, con un único compañero: el sonido del mar. He sido capaz de cerrar los ojos y andar durante siete segundos sin abrirlos, en soledad, en silencio, reconfortada con el tenue rumor del ir y venir de las olas. Entonces, he tomado conciencia de mi vida, perfectamente imperfecta y completamente incompleta. Mi preciosa vida. Si mañana me fuera, podría decir que completé mi ciclo, porque puede que no me acuerde de mis primeros siete segundos, pero sí de estos que acabo de vivir.